Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Imágenes. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Imágenes. Mostrar tots els missatges

diumenge, 3 de novembre del 2013

El mar, de nuevo

El mar, nuestro mar...

Aprovechando este fin de semana largo hemos pasado unos días allí. Vuelvo con las pilas cargadas, como siempre. Al final acabamos igual: preguntándonos porqué no vamos todos los fines de semana... 

Pasear, comer, dormir... los pequeños placeres de la vida. El sol, el mar, la brisa, las olas, la arena... ¡endorfinas a tope!

La abuela no se ha olvidado de sus pequeñas. En el día de Todos los Santos les compró sus flores y los papis nos encargamos de llevárselas. De cada vez me alegro más de haber elegido ese lugar para despedirlas, para hacer sus rituales. La pena, la tristeza, la nostalgia... se hace algo más pequeñas rodeada de tanta belleza. Ese tenía que ser su sitio. Estoy convencida.

Me encanta ir acompañada del papá, ver a nuestros perros corriendo por la arena, rebozándose en las algas, metiéndose en el agua para intentar recuperar las flores que lanzamos... ¡Al final siempre me hacen reír! Y lo agradezco. Nos siento "familia", feliz familia. No siempre es fácil, pero allí sí lo es.

Me olvidé de hacerles las fotos a las flores en su mar, pero sí tengo la del ramo que compró la abuela. Esta vez corté los tallos y las convertí en flores flotantes. Quedaban muy bonitas con el mar en calma. No pasa nada, habrá más ocasiones. Está claro que volveremos.

Hasta pronto, mi mar. 


dimarts, 15 d’octubre del 2013

15 de octubre

Es 15 de octubre, Día Internacional de la Muerte Perinatal y Neonatal. A las 19.00 en cada lugar del mundo se encienden velas en recuerdo a los bebés que murieron durante el embarazo o después del parto, creando así una Ola de Luz Mundial.

Hace algunos años no sabía que este día existía, ni siquiera lo sospechaba. En cambio hoy he leído una decena de textos sobre la muerte gestacional, perinatal y neonatal, los perfiles y muros de mis amigos y amigas en las redes sociales están repletos de lazos azules y rosas, de velas, de fotografías de hermosas mujeres embarazadas o ecografías de bebés que no llegaron a los brazos de sus padres... 

He pasado la tarde leyendo y compartiendo esos textos, contemplando esas fotografías, emocionándome...; eligiendo imágenes para crear un collage y así hacer mi particular ola de luz virtual. He encendido mis propias velas, de florecitas, como no.

A veces me sigue sorprendiendo mi vida... 

Pero esa soy yo. Al fin y al cabo siempre me he implicado en mayor o menos medida en aquello en lo que creía. Ahora creo que es necesario hablar de estos duelos silenciados, hacerlos visibles, porque existen, duelen y necesitamos expresarlos.

Soy mamá de dos niñas preciosas que vivieron durante 20 semanas en mi vientre. Se llaman Júlia y Aina. No pudieron quedarse más tiempo. No podré conocer su sonrisa, ni su llanto, ni si tendrían los ojos de mi abuela, o el pelo ondulado... A veces creo intuir su temperamento, por como se comportaban en mi útero, muy diferente la una de la otra. No podré abrazarlas, ni hacerles cosquillas, ni darles un beso mágico para curar ese golpe en la caída. No podré amamantarlas, ni acunarlas en mis brazos mientras duerman, ni contarles un cuento o cantar una nana. No podré escucharlas llamarme "mamá", ni llamarlas por su nombre para que acudan. No podré llevarlas al parque, al campo, a la playa, descubrir mariposas y hacer hoyos en la arena. No podré conocerlas, no podré verlas crecer...  

Por todo eso y muchísimo más su ausencia me destroza.

Sí, es cierto que he vuelto a sonreír, que he aprendido a vivir sin muchas de esas cosas que hubiera querido tener y no tengo. Soy mamá de manera diferente. He visto a mis hijas en las formas curiosas de las nubes; las he sentido cerrando los ojos y cuando el sol de invierno da en la cara de manera tan agradable; he jugado con ellas cuando el viento sopla o en las olas del mar; he guiñado un ojo a las estrellas para hacer pactos secretos con ellas; las he abrazado y besado a través de su Dou-dou; las he escuchado en muchas canciones hermosas... 

Las amé como a nada en el mundo y así las sigo amando y recordando. 

SIEMPRE, esa es nuestra palabra.

Por y para ellas, Júlia y Aina,
Por y para todos los bebés que se fueron demasiado pronto y sus familias,
Por y para los bebés que, desgraciadamente, seguirán sin llegar a los brazos de sus padres y madres,
Por y para el papá,
Por y para mí,
Enciendo esta luz, hecha con algunas de las velas de estos casi dos años. Como la luz que me envían mis hijas cada día para seguir adelante




dissabte, 7 de setembre del 2013

Celebrando mi familia

No me gusta dirigirme a mis hijas estando triste. Es curioso como el instinto de protección hacia l@s hij@s aparece, incluso cuando no están físicamente.

Me he despertado a las 8.00, con una especie de sobresalto, como aquel 7 de septiembre de hace dos años... Me sentía rara. Era consciente del día, pero no de que con él había vuelto la tristeza, hasta que lo he dicho en alto (estoy triste) y han aparecido las lágrimas. A veces una se olvida de que el duelo no acaba, que se aprende a vivir con las ausencias, pero la pena sigue ahí y vuelve de vez en cuando. Ya no le tengo miedo a ese dolor, sé que hay que llorarlo, sacarlo fuera, para luego poder volver a sonreír.

Hoy Júlia cumple dos años en mi corazón. Hace 18 que Aina también se hizo su huequecito en él. Por esas causalidades de la vida, el papá y yo cumplimos 10 años juntos, como pareja. Hace diez años que empezamos nuestro proyecto de vida juntos. 

Hemos comprado las flores de nuestras hijas y hemos encendido sus velas. La abuela ha hecho un bizcocho de chocolate para soplar las velas: 10 por nosotros y 2 por nuestra hija mayor.





Ahora voy a prepararme, a ponerme guapa, para ir a nuestro lugar especial a celebrar nuestra vida juntos. Ha resultado ser bastante diferente a lo que imaginamos, pero está llena de amor por nuestra familia, Una familia especial pero bonita, a pesar de todo...

Amo a mi familia y quiero celebrarlo.


dimarts, 23 de juliol del 2013

La felicidad de los demás es también mía

Mi hermano y su mujer anunciaron su boda poco después de perder a Aina. Fue muy duro: mi mundo se había parado y no podía entender que la vida pudiera seguir para el resto. No podía evitar sentir una rabia irracional hacia ellos. No tenía que ver con su boda, sino con el hecho de haber perdido a mis hijas. Necesitaba enfadarme con algo, con alguien, como una manera más de exteriorizar ese dolor y esa rabia porque mis hijas no estaban conmigo y su boda fue la "excusa" perfecta. 

Escribí sobre ello hace un año en La felicidad de los demás y ahora puedo decir que sí, que ya soy capaz de celebrar. 

Se casaron el sábado pasado. Ha sido un año de preparativos de boda en los que yo también he ido evolucionando. Pasando por la rabia, la culpabilidad, el hastío, la indiferencia,... la aceptación y, finalmente, la ilusión y la alegría. Disfruté de su día y de los previos como la que más, me contagiaron su propia ilusión. Pero también intuyo que ha sido así porque en su momento me permití tener pensamientos más negativos, sin forzarme, intentando entenderme y perdonándome siempre. Porque como dice una querida compañera: en el duelo no existen los "tienes que" ni los "debes de". Todo llega en el momento adecuado.

En esa entrada del blog que os comentaba anteriormente mi hermano me escribió en ese día tan importante quiero que estén junto a nosotros de alguna manera y lo estuvieron. ¡Mis hijas estuvieron en la boda de sus tíos!

Pusieron una de nuestras canciones Mar, el poder del mar y mi hermano me leyó una carta de la que os traduzco un trocito:

Este ha sido un año complicado para ti por la pérdida de las niñas. Pero al final, como siempre nos has mostrado tu fortaleza. Por esa fortaleza que muestras en todo momento me gustaría parecerme a ti. 
Estoy seguro de que conoces estas canción: Mar, el poder del mar, donde están tus hijas, Júlia y Aina, que no podían faltar en esta celebración, junto a su compañero peludo Foskito.

Y a todo esto le acompañaban sus flores, junto con la de nuestro amigo de cuatro patas:


No sé si podréis imaginar la emoción que me invadía en ese momento. Escuchar los nombres de Júlia y Aina delante de todos los invitados, dándoles identidad como parte de nuestra familia, ver como la gente se emocionaba conmigo... Algunos se atrevieron a preguntarme cuando nunca antes habían hablado de ello conmigo... Pero lo que más me emociona es que mi hermano y mi cuñada les dedicaran un trocito de su día a mis hijas. Es un regalo tan grande, que el abrazo que les di no basta para agradecerlo.

Júlia y Aina tienen unos tíos maravillosos.

diumenge, 7 de juliol del 2013

VInt-i-dos i setze mesos

Júlia i Aina,

La padrina ens segueix fent regalets: espelmes de floretes que avui s'encenen per recordar-vos en el nostre dia, el nostre 7.



Ja no és necessari fer-ho, però m'encanta seguir encenent-les, si som a ca nostra, entre les 19.00 i les 20.00, l'hora en que vareu partir... 

Tenc col·leccions de floretes en diferents objectes que m'acompanyen en el dia a dia, que formen part de la meva vida, com vosaltres, com la vostra presència i la vostra absència. Formau part de mi.

Vos estim, floretes meves.

dimarts, 7 de maig del 2013

Imágenes para nuestra historia II

Cuando hablaba con mis hijas en la entrada anterior, les contaba como este 7 casi me pasa desapercibido (por si alguien no entiende el catalán y el traductor no funciona como debería). Pero curiosamente he recibido muchos mensajes, por todos lados, de mamás valientes y maravillosas que no nos olvidan. 

Abrazos, besos, palabras bonitas y "me gusta" de Maria, Bel, Pilar, Maira, Lara, Sol, Mica, Esther, Noemi, Gemma... Me encanta como las llaman "las florecillas". Gracias, preciosas. ¡Qué importantes sois en mi vida! ¡Os quiero!

Además de los mensajes de cariño, nos llegan también regalos en forma de bonitas imágenes. Las iba recogiendo en Imágenes para nuestra historia, pero esa entrada ha quedado oculta con tantas entradas y merece una segunda parte. 

Gracias, de corazón. 

No sé si alguna vez lo he comentado por aquí: mis pequeñas comparten día con dos niños preciosos llamados Álvaro y Gonzalo, que hoy cumplen 30 y 15 meses en su lugar de luz. Por ello comparten también muchas de estas imágenes con Júlia y Aina. Y me encanta que así sea.

Gracias, Montse 08/06/2013
Para todos los angelitos de SUA

Gracias, Montse 07/06/2013
En el cumplemes 21 y 15
Junto a Tristán, Álvaro y Gonzalo

Gracias, Montse 11/05/2013
En el cumplemes 20 y 14
Con muchos angelitos: Helena, Marco, Julia, Mateo, Joane, Gonzalo y Álvaro

Gracias, Maira 07/05/2013
En el cumplemes 20 y 14

Gracias, Ana 11/04/2013
En el cumplemes 19 y 13 (para todos los bebés de SUA)

Gracias, Marga 10/11/2013
En el cumplemes 19 y 13 (para todos los bebés de SUA)

Gracias, Montse 07/04/2013
En el cumplemes 19 y 13 (junto a Álvaro y Gonzalo)

Vint i catorze mesos

Petites meves,

És estrany com canvia tot amb el pas del temps... 

Aquest dia 7 gairebé em passa desapercebut. I encara que no soni del tot bé, estic contenta de que sigui així. No fa falta disculpar-me amb vosaltres perquè sabeu que l'oblit d'una data concreta no significa que us deixi d'estimar. Vol dir que he après a viure amb la vostra absència física, que el meu cap ja és capaç de centrar-se en altres coses perquè ja hi sou ben presents al meu cor.

Diumenge el papà i jo ens vàrem animar a arreplegar la que hagués estat la vostra habitació, o la que és la vostra, encara que mai hagi estat utilitzada. Hi vàrem trobar tants records! Totes aquelles cosetes que estaven preparades per la vostra arribada. No vàrem arribar a comprar res, però ens havien donat i regalat moltes cosetes. També vaig trobar tots els objectes que he anat guardant per la vostra panera de tresors. És una habitació plena d'il·lusions i d'esperances i, de moment, no em vull desfer de res.

Dins una capsa hi vaig trobar diferents objectes decoratius que ja no utilitzam. Entre tots ells hi vaig trobar dues espelmes en forma de flor. No les recordava. Varen arribar a casa molt abans de que tenir fills fos part del nostre projecte de vida i de parella. Una causalitat d'aquestes que tant m'agraden.

Avui, en el nostre dia 7, vint i catorze mesos després de la vostra partida, les he enceses per vosaltres. Com fan les espelmes, vosaltres, estimades, ompliu de llum les nostres vides.


T'estim Júlia.  T'estim, Aina.

divendres, 3 de maig del 2013

Ludmila y su mamá

Soy muy afortunada. 

Mis hijas se fueron, pero han hecho que se cruzaran en mi vida personas maravillosas, como la mamá de Ludmila. 

Lu voló al cielo hace cuatro años desde el vientre de su mamá y ella se ha dedicado a mostrarnos que el amor por su hija no sabe de ausencias ni de distancias. Os animo a leer su precioso blog Yo te esperaba

Me imagino en ese cielo (del que hablaba aquí) a Ludmila, con sus cuatro añitos celestiales, cuidando de nuestros bebes, como su mamá hace con nosotras, ¡con tanto cariño!

Podría agradecerle muchas cosas, pero hoy quiero especialmente darle las gracias por el regalo que nos ha mandado. Este montaje con las ecos de Júlia y Aina. Ya eran un tesoro para mí, pero ahora mucho más. ¿A que están preciosas? ¡A ver como hago ahora para elegir una para poner en su rinconcito!


 






¡Mil gracias, Ceci! Sabes lo importantes que son estos detalles, aparentemente sencillos, para una madre.

Mil besos para ti y para Lu

dimarts, 23 d’abril del 2013

La primera vez que la vi

Pocas semanas después del positivo nos llevamos el primer susto: al ir al baño apareció la sangre, la temida sangre. No recuerdo mucho más... Creo que estaba sola en casa y llamé a mi madre para que me acompañara al hospital. A partir de ahí está todo borroso, imagino que mi mente estaba centrada en pedirle a mi bebé que se quedara.

La próxima imagen que tengo es la de estar tumbada en el potro, que a l@s ginecólog@s les irá muy bien para explorar, pero que es incómodo de co...nes (intento evitar los tacos en el lugarcito de mis niñas) y con el odiado ecógrafo transvaginal en mi interior. 

Me da por imaginar qué pensaría si no lo hubiera visto en mi vida, si no conociera esos aparatejos. ¡Ni que me paguen me sentaría yo allí y me dejaría introducir semejante falo! No me digáis que no tienen toda la pinta de instrumentos de tortura.

Recuerdo que el ginecólogo me pareció muy gracioso. Realmente no lo recuerdo bien, pero en mi mente es la suma entre Charles Chaplin y Steve Urkel, con acento latino. Seguramente es muy diferente en la realidad, pero esa es la imagen que se guardó en mi memoria, distorsionada por los nervios, la angustia, las hormonas, la falta de atención y de interés por mi parte en su aspecto.

Empieza a explorarme y llama a la enfermera: Mira, ¡esto es increíble!. Me asusto más. ¿Qué especie de alien habrá encontrado el doctor en mi vientre? Al ver mi cara gira la pantalla hacia mí. Aquí se ven dos latidos, me dice. ¡Queeeeeeeeé! No sé si reírme o llorar de emoción. Esto no me lo esperaba.

Me explica que es muy pronto para saberlo, que estaré de unas 5-6 semanas. Se ve claramente un solo saco gestacional y, al parecer, dos polos embrionarios de 0.37 y 0.39 mm, respectivamente (he tenido que mirar el informe para recordar las medidas). Según me explicó ese "otro latido" podría ser mío (algún vaso sanguíneo de por ahí). Al parecer todo estaba bien, excepto por un pequeño hematoma que era el que provocaba el sangrado (y que se reabsorbió poco tiempo después).

Soy una inculta total en estos temas, pero siempre me ha quedado la duda de si ese segundo latido sería otra pequeña vida, de la que nunca más se supo... 

Os dejo la primera "foto oficial" de Júlia: la primera vez que la vi. Esa eco que me mostró que ese embarazo era real, que una vida (o dos) crecía en mi vientre.

02/06/11

Dos semanas más tarde volvimos, por otro sangrado. Pregunté: ¿Cuántos son? La ginecóloga, no tan graciosa como su compañero y mucho menos efusiva, me dijo con cara extrañada y algo seca que era uno. Me miró con cara de ¿cuántos esperabas? Tuve que explicarle la eco anterior (creo que tomó a su colega por tonto).

No sé si sus palabras nos tranquilizaron o nos desilusionaron. Nos habíamos hecho a la idea de que serían dos... Aunque lo único importante es que estaba bien. Mi precioso embrión de prácticamente 9 semanas había crecido. Ya medía 20.8mm y latía fuerte. ¡Qué ilusión poder escucharlo!

Ya colgué esta eco aquí, pero vuelvo a hacerlo. Es mi gran tesoro (no guardé nada más de mi bella florecita). Y no me canso de mirarla.

19/06/11

dijous, 18 d’abril del 2013

Historia de un cojín

Estoy vaga, vaguiiiiiiísima, con las tareas de la casa. Tengo que reconocerlo. La verdad es que nunca han sido mi fuerte, pero últimamente ¡qué pereza me dan! Por suerte o por causalidad (he retirado la palabra "casualidad" de mi vocabulario), el tiempo atmosférico ha decidido ponerse de parte de mi casa y ha provocado que tenga que poner, al menos, orden en los armarios. Eso o me resignaba a asarme en los jerséis de cuello alto. De todas maneras, bienvenido sea el solecito.

Tiene su encanto eso del "cambio de armario". Descubres prendas de ropa, zapatos y demás que no recordabas. ¿También os pasa? Hace hasta ilusión pensar en ponértelo de nuevo. Muchas de las prendas traen consigo un recuerdo de lo vivido el año o años anteriores. Inevitablemente mis recuerdos de la temporada primavera/verano de los dos últimos años están ligados a mis hijas, con Júlia y sin Aina.

Qué razón tenía Mónica Álvarez en el artículo que compartí en una entrada anterior: los hijos marcan tu historia. Dejan huella incluso en aspectos tan cotidianos como la ropa que nos ponemos: la camiseta que tanto me gustaba porque dejaba entrever mi vientre y que ahora marca una barriguilla que no me emociona tanto, el pantalón que dejé de llevar porque no lo podía abrochar, el vestido que llevaba el día que me despedí de Júlia, alguna ropa premamá que me prestaron y que aún no he podido/querido devolver... 

Una parte de nuestra historia ha quedado impregnada en esa ropa y no sé si podrá irse, por muchas lavados que sufran. Me pregunto que haré con ellas cuando ya no me las ponga. Esa prendas no sirven para trapos... 

Me ha emocionado especialmente reencontrarme con el cojín de lactancia. Estaba en el altillo del armario, esperando en su "casita" de plástico, junto a las cajas de los zapatos y sandalias. Realmente sabía que estaba allí, pero verlo de nuevo...

Debía estar acabando el primer trimestre del embarazo de Júlia. Solía dormir bocabajo, pero mi barriga se hizo evidente muy pronto y me sentía incómoda en esa postura. Entre la incomodidad y mis temores, no había manera de conciliar el sueño. Pensé que si arreglábamos lo de la postura, quizás el resto... La verdad es que funciona, no quitó el miedo, pero me ayudó a sentirme cómoda de lado. Es curioso pero ya no he vuelto a dormir bocabajo, incluso sin cojín.

Fuimos a comprarlo mi madre y yo. ¡Con las ganas que tenía mi madre de comprar cositas para el/la nieto/a! Ya sabéis que yo era muy reticente a las compras, pero eso no era propiamente para el bebé, al menos de momento. Aunque esperaba que mi hij@ lo utilizara algún día.

Llegamos a la tienda y pedimos, mientras miro de reojo la ropita de bebé. Aún no, es demasiado pronto, me digo para mí. ¿Por qué me cortaría las alas yo misma? No hacía falta comprar nada, pero me hubiera gustado permitirme mirar, imaginar e ilusionarme. ¡Era mi primer embarazo!

La dependienta de la tienda nos pregunta ¿es para niño o niña?. Es eso tan importante para un cojín de lactancia?, me pregunto. Es que sólo me queda uno y es rosa, nos aclara al ver nuestras caras de asombro. No importa, ¡es para mí!, le digo riendo. Quizás fuera causalidad...

Tengo que reconocer que lo del rosa y el azul me pone de los nervios. Me alegré incluso de que fuera rosa, porque yo imaginaba que sería niño (no me ganaría la vida como adivina) y esa era una buena manera de rebelarme contra ello. Aunque al final, sin pretenderlo, he caído en la tentación y elegí el rosa para las flores de mis hijas. Será que de tanto rosa y azul de generación en generación se ha quedado grabado en el ADN.

Y con ese cojín compartimos noches Júlia y yo. Al irse lo compartió con su hermana. Seguí un tiempo durmiendo con él también después de su partida. Ya me había acostumbrado. Noches mejores y peores, algunas de insomnio, viendo la tele. ¡Qué difícil era darse la vuelta! En verano, con Júlia, no hubo problemas, pero durante el invierno, con Aina, entre nórdico y cojín, cada vez que me movía destapaba al papá. ¡Pocos resfriados ha tenido!

Esta entrada tiene muchas etiquetas. Un simple cojín me ha trasladado a los días con y sin Júlia, con y sin Aina. Me deja con una sonrisa (y algo de nostalgia) para irme a la cama, sin cojín. De momento no hace falta.

Os dejo una fotito del susodicho. Sé que no hace falta, quién más quien menos sabe lo que es. Pero, ¿a que no sabíais que con él también se pueden escribir? Os dejo la J de Júlia. Al fin y al cabo es su cojín.

dijous, 11 d’abril del 2013

Mi gran amiga

Los padres y madres que hemos perdido a nuestros bebés pensamos que sólo nos puede entender quién ha pasado por ello. Quizás sea así, nadie que no haya sentido ese dolor antes puede saber a qué nos enfrentamos. Pero eso no significa que no sepan acompañar como merecemos.

Tengo una amiga, una gran amiga, que no sabe qué es perder un hijo en el vientre (y deseo que nunca lo sepa). Pero ha estado ahí, a mi lado, incondicionalmente, incluso cuando he necesitado mi espacio. Ha sabido anteponer mis necesidades a las suyas, ha dejado de lado sus creencias, su manera de ver las cosas y simplemente ha escuchado la mía, sin juzgarme, adaptándose a mis cambios. Ha confiado en mí y en mi capacidad de seguir adelante, ha dejado de lado los consejos, las críticas y las opiniones. Ha aceptado a esta nueva yo con los brazos abiertos, me ha reconocido como madre y a mis hijas como tales, sus "sobrinas". ¿Y aún así se atreve a dudar de si ha estado "a la altura"? 

La admiro. La quiero. 

Ayer estuvimos juntas y me dio su regalo. Ese que hace tanto tiempo que viene preparando, preguntándose si es el momento o no de darlo... Todo llega en el momento adecuado.

Un papel de regalo de mariposas, con una preciosa tarjeta: un librito con mil detalles, solapas, desplegables... En cada espacio un escrito para mí, para Júlia, para Aina. Incluso algún lugar vacío para continuar la historia, nuestra historia...


Un móvil hecho por ella con todo tipo de significado: la rama (natural, de la tierra, fuerte, sosteniendo...), de la que cuelgan piedrecitas de colores (que dejan pasar el sol e iluminan el entorno), las dos flores (una rosa y la otra anaranjada) con un cascabel (el sonido de los ángeles), un corazón (el mío) y las iniciales de mis hijas en papel de mariposas (así es como ella las imagina) y arriba del todo la palabra "sempre" (siempre).


Hubo un tercer regalo, para el futuro. Un cuento (que tanto me gustan) titulado El mundo al que vienes. Es un cuento para contarle a mi bebé durante un futuro embarazo. A mí me ayudará a crear ese vínculo que tanto temo y también así "convencer" a mi futur@ hij@ para que se quede con nosotros. Es un libro con imágenes que me encantan, con diferentes pestañas, que explica lo bonito e increíble que hay en este mundo, y algunas cosas no tan bonitas... Me encanta especialmente la frase final: Pero seas como seas, nosotros aquí ya te hemos hecho un hueco y te esperamos con nuestra mejor sonrisa nueva.

Hoy me siento especialmente afortunada. 

Gràcies, nyasso! T'estimam!

Júlia, Aina i la seva mamá

divendres, 5 d’abril del 2013

Los calcetines de Júlia

El primer regalo para Júlia se lo hizo su abuela. Aunque yo me negaba a comprar nada hasta que el embarazo estuviera más avanzado, ella no pudo reprimir las ganas y le compró estos bonitos calcetines.


Ahora me alegro mucho de tenerlos. Ojalá no hubiera reprimido las ganas, ojalá no hubiera sido tan prudente, tan miedosa... Ojalá me hubiera atrevido a disfrutar más y mejor del ahora y no preocuparme tanto por el futuro. Ojalá tuviera más recuerdos del tiempo que pasamos juntas. Aunque haciendo este especie de diario de mi vida con ella me doy cuenta de que lo importante no es sólo tener, sino haber sentido, haber vivido esas 20 semanas con ella.

Este regalo es un tesoro. Son y serán siempre los calcetines de Júlia. No sé qué pasará en un futuro: quizás los comparta con un hermano o hermana o puede que se queden guardados en su cajita (que algún día acabaré). 

Son mucho más que sus calcetines, son el símbolo de la ilusión y el amor con que la esperábamos.

dijous, 4 d’abril del 2013

El mar de mis hijas

"El mar es tripa" escuché decir una vez. Estoy de acuerdo. El mar me conecta con mi parte más visceral y eso es muy complicado en alguien tan cerebral como yo.

Quizás por ello decidí ubicar a mis hijas en el mar. Realmente allí no están sus cuerpos. No los recuperamos, ni siquiera sabíamos que fuera posible. Pero no importa. Allí dejamos ir sus flores, sus símbolos. En el mar nos despedimos de ellas, las dejamos ir. En el mar las siento cerca. 

Si hubiera podido hacerlo, allí hubiera dejado sus cenizas. No me imagino a mis niñas en un cementerio. Prefiero su mar, las olas, el viento, las rocas, la arena, el paseo hasta llegar allí... 

Hemos ido a pasar unos días al mar de nuestras hijas. "A llevarles flores a las niñas" que decimos nosotros. Les llevamos las que nos regalaron en Semana Santa. ¡Vaya olas! Las flores no hacían más que volver a la orilla, una y otra vez. 


Así que el papá les preparó un jarrón natural de roca y agua salada.


El día después el mar se había calmado y fuimos a la playa. Las olas habían llevado a la orilla una gran cantidad de piedras. Con ellas escribimos su nombre en la arena.



Es bonito hacer estos rituales ahora, cuando el dolor ya se fue. Se queda otro sabor de boca, todo es dulzura. Había risas porque los perros querían coger las piedras y se unían a escarbar si intentaba escribir en la arena. Se ve que ellos querían colaborar también. Fue bonito y agradable.

Han sido días preciosos de pareja, de familia. Disfrutando de mi vida, de ésta, de la de ahora.

divendres, 29 de març del 2013

Semana Santa

No soy muy devota de las procesiones de Semana Santa. El año pasado, con la excusa de acompañar a mi madre, fui a verla después de muchos años sin participar. Hacía casi un mes que Aina no estaba con nosotros y no pude reprimir las lágrimas. La mezcla del clima que se crea junto con mi tristeza fue una bomba de relojería. 

En realidad creo que desde que perdí a Aina tengo la sensibilidad a flor de piel, o quizás es que ya no me incomoda llorar públicamente, mostrar la parte de mí más vulnerable. Otra de las cosas que he aprendido.

Este año no he vuelto, pero me han traído una parte a casa. Mi cuñada forma parte de una cofradía y este año el paso del Sant Crist estaba adornado con gerberas rosas. Esta tarde mi hermano y ella me han traído  dos a casa.

Aquí están, en su rinconcito

Me hacen tanta ilusión estos detalles... Mil gràcies!

Si mi vida hubiera sido otra, quizás este año hubiera ido con una de mis hijas a recoger "confits". Pero ya sabemos que no esa no es mi vida. Aún así ellas siguen estando presentes.

dimecres, 27 de març del 2013

Las personas que te quieren

Las personas que te quieren no siempre están ahí. A veces necesitan de un tiempo y un espacio, necesitan alejarse y tú de ellos. Tiempo para intentar comprender, tiempo para que el dolor se calme, tiempo para pensar, para echar de menos...

Lo importante es que siempre vuelven, cuando es el momento, cuando se han curado heridas y el tiempo pasado te permite otra visión, de lo dicho, de lo hecho y de lo que no se dijo ni se hizo. No importa. 

No hablo de perdón, siquiera. No hace falta perdonar ni que te perdonen. Hablar sí, explicar, quizás, cuáles fueron las razones, pero ya las sabemos... Al final todos hemos aprendido, sobre todo que nos queremos.

A veces hace falta poner el contador de "pecadillos" a cero y lo importante es el ahora. Ahora sé que estáis y sabéis que estoy. 

Gracias por haber entendido y aceptado a esta nueva yo, a esta mujer-mamá, con hijas invisibles, pero reales. Gracias también por haber contribuido a su recuerdo con estos bonitos pendientes (que ya me puedo poner).

Vos estimam.

Júlia, Aina i la seva mamà

divendres, 8 de març del 2013

Regalos de cumpleaños

Se me cae la baba con los mensajes que llegaron de todos lados para felicitarme por el primer año de Aina. Me han hecho sentir muy especial... GRACIAS, de corazón.

No voy a transcribirlos aquí (me permito algo de intimidad), pero sí quiero dejar las imágenes que nos regalan y que tanto me gustan. Cada mes las voy recopilando en Imágenes para nuestra historia, pero al ser una fecha tan especial, me gustaría guardarlas en una entrada especial.

Gracias, Maira! Gracias, Montse! Por tantas imágenes bonitas que nos hacéis llegar.



Mi gran regalo son todas y cada una de esas personas que han querido seguir en mi vida, incondicionalmente, o que han llegado a partir de la marcha de mis hijas. Me siento afortunada.

dimecres, 30 de gener del 2013

Una joya, una amiga

Ya os conté por aquí el encuentro personal que había tenido con una mamá de un bebé de luz. Lo maravilloso que es poder hablar de tú a tú con alguien a quién no necesitas explicar más que lo que sientes, porque lo entiende. Sin más. 

Esos cafetitos han continuado. Hemos tenido nuevas "incorporaciones", nuevas amigas, nuevas madres. Ojalá no hubiera sido así, ojalá el "grupito" no tuviera que aumentar, ojalá nadie más tuviera que enfrentarse a la pérdida de su bebé. Pero por desgracia, sabemos que no vamos a ser las últimas.

Hay muchas cosas que me llaman la atención de estos encuentros:

El cariño que hay entre nosotras. Sin apenas conocernos aparecen los abrazos. Quizás porque sabemos de la necesidad de darlos y recibirlos.

La emoción que se respira. No hablo de tristeza, de dolor. Claro que existen, pero hay tantos sentimientos bonitos en esas conversaciones. Hay lágrimas, claro. Es un botón que tenemos, como dice mi amiga Maria. Un botón muy sensible que con cualquier pequeño estímulo hace que las lágrimas empiecen a brotar. También hay risas.

El tiempo pasa de otra manera. La última vez nos tuvieron que "echar" del bar porque estaban cerrando. Para nosotras había pasado apenas una hora, pero llevábamos más de tres. Será que estamos a gusto... Será que no encontramos en nuestra vida habitual momentos y personas con las que poder hablar con la misma normalidad y tenemos necesidad de hacerlo.

Esta última vez me he llevado una sorpresa. Este regalo:



Llevo varios días queriendo compartirlo aquí, pero pasa el tiempo y sigo sin encontrar más palabras que GRACIAS. No es sólo por la pulsera en si, que parece que está hecha para mis hijas, que me encanta. No es sólo por sus palabras: "esta pulsera era mía, pero está claro que tiene que ser para ti". No es sólo por ver que esta amiga se acuerda de mí y de mis hijas. Lo que me emociona de verdad es sentirme tan afortunada por las maravillosas personas que mis hijas, con su partida, han puesto en mi camino.

Por ello, GRACIAS, se queda corto. La joya no es la que llevo en la muñeca, sino la persona que me la regaló.

Gràcies, Bel, per tot.

Gràcies, Maria, per un horabaixa tan especial.

Mil besadetes, Joan i Àngel.

dimarts, 22 de gener del 2013

El hijo no nacido

Esta es la escultura de Martin Hudáček, el monumento al niño no nacido, en un pueblo de Eslovaquia.


La primera vez que vi esta imagen me estremecí. Sentí que representaba perfectamente como me sentía en ese momento: mi dolor reflejado en esa madre y mis hijas "invisibles" a mi lado consolándome, acariciándome. Hay que ver lo subjetivo que es el arte...

Hoy me he vuelto a encontrar por casualidad con esta imagen y me ha dado por saber más. Así que le he dado al señor google y resulta que es algo diferente a lo que pensaba. Por lo visto habla del arrepentimiento de una madre después de abortar y del perdón por parte de su hijo no nacido.

Y me he indignado...

No voy a entrar en un debate a favor o en contra del aborto "voluntario" (el entrecomillado es totalmente intencionado), este no es el lugar para hacerlo. Lo que pasa es que me he sentido frustrada porque pensaba que este monumento era en honor a las madres y los hijos que se fueron antes de tiempo. Pero no, se supone que es en defensa de la vida o, como yo lo veo, un ataque hacia las mujeres que "deciden" (de nuevo intencionadamente las comillas) no traer una vida a este mundo.

Lo que más me molesta no es que expresen su opinión, me parece perfecto. Lo que me indigna es que estas mismas personas que se llenan la boca con "la defensa a las criaturas indefensas", al mismo tiempo no me reconocen como madre, ni a mis hijas como tales. ¿Pero esto qué es? 

No puedo decidir abortar porque estoy matando a una vida, pero mis hijas, a las que perdí involuntariamente, no fueron más que fetos, no puedo inscribirlas en un libro de familia, no puedo disponer de sus cuerpos para enterrarlos, incinerarlos, no puedo verlas ni tenerlas en brazos, no tienen identidad propia, no existen...

Ahora me doy cuenta de que soy una ilusa por pensar que ese monumento estaba hecho para mí y para todas las madres que perdieron a sus bebés en su vientre. 

Aún así, la escultura me sigue pareciendo preciosa. Seguiré mirándola con mis ojos, como estoy aprendiendo a ver el resto del mundo. Poco importa su significado real, lo que cuenta es como yo lo sienta.

divendres, 18 de gener del 2013

Regalos inesperados

Abro Facebook, medio dormida aún (menuda siesta me he pegado) y me encuentro un mensaje nuevo. Siempre es bonito tener un nuevo mensaje. Me gustan los minutos mágicos antes de abrirlo. ¿Quién será? ¿Qué dirá? Al picar encima veo que es de Abril (en realidad es Elena, su mamá) y un archivo que pone mi nombre. Al abrirlo me encuentro esta imagen:


¿A que es precioso? Me ha emocionado tanto...

No tengo palabras, Elena. Sólo GRACIAS. Por hacerme sentir tan querida y por acordarte de mis hijas. Eres una gran mamá. Conoces muy bien la importancia que tienen estas cosas que, aunque parezcan pequeñas, valen un mundo.

Un abrazo enorme y miles de besos para Marta, Ona y Abril.