dimecres, 26 de desembre de 2012

Navidad con y sin ellas

Es lo que tiene la navidad: es cuando más conscientes somos de quién ya no está.

Siempre las he vivido intensamente, tienen algo mágico que no sé muy bien como explicar. Parece como si, especialmente en estas fechas, nuestros seres queridos que se marcharon se hicieran más presentes.  Siempre acabamos con esa sonrisa y la lagrimilla al mismo tiempo, recordando algún momento especial que hemos vivido con ellos.

Hoy hemos estado dándonos regalitos. Es inevitable pensar que Júlia podría estar abriendo los suyos. Quizás estaría gateando por casa de su abuela. Hoy sería el centro de atención. Pero ni siquiera pude estar con ella las navidades pasadas...

Aina, recibió sus primeros regalos el año anterior. Hoy también tendría que haber habido algún paquetito para ella, pero... 

Aún así, su papá y su abuela se han acordado de ellas. Han tenido sus regalos. No ha sido aquel objeto con el que jugar, o aquella ropita para vestirlas... Pero han sido sus cositas, para seguir recordándolas: sus flores, sus velas, su cajita...

Mi orgullo de mamá se vuelve enorme al ver cómo se siguen acordando de ellas. GRACIAS

dilluns, 24 de desembre de 2012

Bon Nadal, petites

Confitets meus, 

Són dies molt especials, de família, que mai seran complets perquè hi faltareu vosaltres. Però aquesta absència serà només física... Sempre us duc dins el meu cor...

Aquest any, a més, hi sereu de manera simbòlica. El papà i jo hem comprat un gerro i les vostres floretes. Les hem deixat a ca la padrina i així les podrem veure aquests dies.


També he tengut ganes de crear alguna cosa, així que he fet aquestes flors per posar les vostres espelmes. Ha estat un regal de nadal per a la padrina. Fan un llum tan especial... N'hauré de fer unes també per a casa..


Bon Nadal, Júlia! Bon Nadal, Aina!

Vos estim tant...

dilluns, 17 de desembre de 2012

Eira: la hermanita de Àuria

Lamento mucho ver como cada día alguna mujer pierde a su deseado bebé. Pero esta vez me duele el alma...

He hablado alguna vez por aquí de Àuria. Hoy su hermanita, se ha ido con ella a ese lugar de luz. Lo siento tanto... Cuando conoces la historia de sus papás, cuando has visto su dolor, la recuperación día a día, el camino andado, la paz conseguida, la ilusión de nuevo y, de repente, vuelve el dolor horrible, insoportable...

Es tan injusto. Siempre lo es, pero esta vez... Es especial.

Tengo tanto que agradecerle a su mamá... Siento que tenga que volver a pasar por esto...

Lo menos que puedo hacer es este pequeño homenaje. Hoy las velitas de Júlia y Aina se encienden por una pequeña muy especial que se ha ido demasiado pronto.

Mil petons, fesoleta! Una abraçada ben gran per als teus pares.

(Texto editado. Fesoleta tiene un nombre precioso: Eira)

divendres, 14 de desembre de 2012

Acompañar en el duelo

Aunque he ido hablando de ello en diferentes escritos, pensaba que estaría bien recogerlo en uno sólo. Para una madre que ha perdido a su bebé es muy importante sentirse comprendida por los que tiene más cerca, aunque no todos quieran entender…

He escogido fragmentos de libros de una carta que Ana, mamá de Alejandro, escribió para sus familiares y amigos (gracias, Ana). No sé si de esta manera será más fácil darse cuenta de que no soy un bicho raro y de que mi comportamiento en estos meses es “normal”. Simplemente, soy una mujer-madre en duelo por sus bebés que se fueron antes de tiempo.

Así, si quieres ayudarme:

Valida mi pérdida. Sé que eran muy pequeñas, que socialmente sólo se consideran fetos, que no pasaron de la vida intrauterina. Pero eran mis hijas mientras estaban en mi vientre y lo siguen siendo. SIEMPRE voy a ser la mamá de Júlia y Aina.

“La mujer se siente madre desde el momento en que se siente embarazada, afirma Cristina Silvente (psicóloga especialista en temas de embarazo) hablando del vínculo. Los estudios más recientes sobre la cuestión vienen a dar explicación científica a algo que ya notaron o intuyeron muchas mujeres embarazadas.(…) Parece ser que estas células fetales pueden permanecer en el cuerpo de la madre hasta más de 20 años después del embarazo. Las criaturas que viven en nuestro interior dejan huella. Las madres de los bebés no nacidos lo sabían, pero ahora lo explica la ciencia.” (I)

No la compares con otras pérdidas. El dolor no se puede medir. Mi dolor es mío, es el que yo siento. Yo no lo comparo con la pérdida de un hijo en vida, ni con ningún otro tipo de pérdida. No lo hagas tú.

“La pena es como la huella dactilar: reconocible para todo el mundo y, sin embargo, no hay dos huellas iguales. Esto es lo que vive un padre cuando su hijo muere, diferente a cuando un hombre se convierte en viudo. (…) 
El duelo toca todas las dimensiones y niveles de la vida de alguien, es más que tristeza y depresión. Es una escala de sentimientos, desde angustia y agresividad, hasta culpabilidad, confusión… Pero no sólo sentimientos, también llega a cada apartado de la vida: situación laboral, relaciones con otros e incluso la imagen de uno mismo. Pero la dificultad no es sólo las emociones, sino que lo inhabitual es la intensidad de éstas. (II)

No me juzgues. No pienses en qué harías tú si te encontraras en mi lugar. Uno nunca sabe cómo se comportará ante una situación hasta que tiene que enfrentarse a ella. Así que piénsalo dos veces antes de darme un consejo, antes de criticarme. Si no sabes qué decir, mantente en silencio. No pretendas distraerme u obviar el tema para no hacerme pensar en ello. Callarlo no va hacer que el dolor desaparezca. Si no puedo exteriorizarlo, ¿cómo voy a estar mejor? No te preocupes, el recuerdo de mis hijas no es desagradable para mí, al contrario. No intentes hacerme olvidar, no es posible. 

“Mucha gente no sabe qué es el duelo. Después de algunos días de la pérdida no vuelve nadie de alrededor. La gente piensa que el suceso ha pasado y olvidado. Pero para los padres la pena es para siempre. (…)” 
“Consolar no es conocer la respuesta. Tampoco dar todo tipo de consejos bien intencionados que pueden agotar a los padres. Mucho menos, desplazar la rabia y recetar cómo se tienen que sentir. (después de X tiempo = X sentimientos)
Consolar es escuchar con atención de tal manera que la pena en palabras y lágrimas puedan salir hacia fuera.
Consolar es saber callar y con una mirada, una caricia hacer sentir señales de esperanza, seguridad y confianza. Es compartir la pena más que quitarla (la pena nada la quita).
Consolar es atreverse a sentir la pena. Consolar es ayudar a los padres a vivir con las preguntas de las que no hay respuestas. Consolar es más bien escuchar cómo se siente, en lugar de decir a los padres cómo tienen que sentirse, ayudar a dar la oportunidad a los padres para expresarse. “(III)

“Cuando mi hijo falleció, muchos de mis amigos no me entendían. Era como si esperaran que ya estuviera bien una semana después del funeral. Después de un tiempo comprendí que necesitaban que yo estuviera ‘bien’ porque no sabían relacionarse conmigo si no lo estaba.”(I)

Sé paciente conmigo. Soy consciente de que mi humor cambia constantemente, de que muchas veces no me reconoces. Tengo la sensibilidad a flor de piel y puedo reaccionar de manera inesperada. Ten en cuenta que el que habla es mi dolor. No pretendo ofenderte.

“Un terremoto emocional: Quedas sepultado debajo de los trozos rotos, te sientes apartado del mundo, todo hace daño, y cuesta un gran trabajo sacar un poco la cabeza de los escombros. Gradualmente tienes que levantarte del caos. Te miras al espejo y no te reconoces más. (…)
Es normal sentirse aturdido, como anestesiado y no poder darse cuenta de la realidad. A veces puedes tener miedo de no salir hacia afuera nunca más. Todos los sentimientos son normales, también el sentimiento de no sentir más. La persona no elige estos sentimientos en el proceso de duelo. Aparecen sin más. Asimilar el luto y la pena significa: asimilar los sentimientos como una parte del proceso de subir hacia arriba. Y esto lleva tiempo.” (II)

Confía en mí y dame tiempo. Sé lo que tengo que hacer, sé lo que necesito y lo estoy haciendo. A mi manera. No te fijes en lo que me queda por recorrer, sino en todo lo que he avanzado. No, no es más fácil mirar hacia otro lado, hacer como si nada hubiera pasado. Porque sí ha ocurrido: he estado embarazada dos veces y no tengo a ninguna de mis hijas conmigo. No, no me estoy anclando en el pasado, estoy avanzando ¡y mucho! Ojalá fueras capaz de verlo...

“En el proceso de duelo la persona lo asimila a través de revivir los recuerdos. El recuerdo de un embarazo no es lo mismo, la persona tiene que guardar luto de alguien que apenas ha conocido. Y esto, dificulta asimilarlo.“ (IV)

“El proceso de asimilar la pérdida de un hijo es, sobre todo, difícil porque tienes que despedirte de tus expectativas, tus ilusiones y planes (tu futuro). Para nuestro alrededor apenas existió este niño. De aquí que la pérdida de un bebé en el vientre materno raras veces sea considerada como una pérdida. Pero para los padres, se trataba de algo sólido, algo que existió. (…) Los padres se sienten por esta incomprensión especialmente solos. Junto a la pena y shock por la pérdida, tienen que sentir el silencio, la evitación y la huida de la gente de su alrededor. Reciben la sensación que pueden estar muy poco tiempo tristes. El acontecimiento es silenciado como una tumba o tratado ligeramente, se oye con frecuencia la reacción ‘eres joven, tendrás más hijos’. Pero este hijo es para los padres único. “ (III)

“Cosas que deberíamos evitar:
1. Intentar que no exprese su dolor o acallarle con frases ‘no llores más, tienes que ser fuerte, tendrás otros hijos…’
2. Decir que sabe lo que siente: aunque haya pasado por lo mismo, no puede saberlo.
3. Minimizar su dolor: ‘tranquila el tiempo lo cura todo, aún no estaba formado… Cada hijo es único aunque tengas una docena, estén formados o no, y el amor y dolor por ellos no se puede medir por eso. A mi padre, una vez que estábamos todos los hermanos juntos, le preguntaron Tiene usted familia numerosa? , y mi padre contestó: ‘No!, tengo cuatro hijos únicos’. Cada uno de nosotros era importante por sí mismo a los ojos de mi padre.
4. Explicar a la persona que ha sufrido la pérdida lo que tiene que hacer. La persona en duelo sabe lo que necesita y ya lo hará, si le dejamos.
5. Desaparecer.
6. Delegar en otros la ayuda. Una cosa es sugerir que se implique más gente y otra que usted se escape. Todos somos importantes.
7. Aislar a la persona de su familia. (…) ‘No te invitamos a la fiesta porque pensamos que no ibas a venir’. El doliente ya nos informará sobre si quiere venir o no. Lo mejor es decirle ‘Vamos a hacer una fiesta y estáis invitados; nos gustaría mucho que asistierais, pero podemos entender que no os apetezca. La decisión es vuestra’.
8. Esperar que el doliente rehaga su vida cuando usted decida que ya ha pasado un tiempo prudencial. El tiempo en cada uno es diferente.
9. Aguardar que los padres en duelo den el primer paso. ‘Cuando me necesitéis me llamáis’ (…). Mejor dé el primer paso: llámeles y ofrézcase para algo concreto.”
“Nos duele el dolor de los otros y por eso intentamos que no lo expresen, pero ocultándolo no vamos a hacer que esa persona tenga menos dolor.”(I)

Sé que si alguna vez te has comportado así no lo has hecho con mala intención. Sé que sólo pretendes ayudarme y que no sabes muy bien cómo hacerlo. 

Espero haberte ayudado.

(I) CLARAMUNT M.A.; ÁLVAREZ M.; JOVÉ, R. Y SANTOS,E. La cuna vacía
(II) KEIRSE, M. Huella dactilar de la pena
(III) SPITZ, B; KEIRSE, M; VANDERMEULEN, A. Si pierdes un embarazo
(IV) KEIRSE, M. Ayudar en la pérdida y pena

dilluns, 10 de desembre de 2012

La pareja y la pérdida

He compartido muchos sentimientos aquí, muchas experiencias. Cuando empecé con el blog, no tenía muy claro si hacerlo público, pero alguien me animó y, aunque en muchos momentos me sienta "desnuda", saber que puedo estar ayudando de alguna manera a personas que han tenido experiencias semejantes a las mías, me hace sentir bien.

He hablado mucho sobre mí, pero no sé si tanto del papá y de qué manera estamos viviendo la paternidad/maternidad como pareja.

Nos costó decidirnos a tener un hijo, pero finalmente nos ilusionó la idea. Recuerdo que el día del positivo él se compró un buen chuletón para comer "No todos los días se entera uno de que va a ser papá". Esa ilusión del principio, me enternece. Nunca más volveremos a sentirlo de la misma manera. Era nuestra primera hija y con ella se fue la inocencia.

No viví mis embarazos con especial emoción. No sé si es que ya temía el desenlace, pero me costaba crear un vínculo con ese bebé que crecía en mi interior. Ahora me arrepiento. Al papá también le costaba. Participó en todo lo que pudo, pero no dejó de ser una idea abstracta para él. A parte de unas ecografías y la escucha de un doppler, su vida no se vio afectada. Los cambios los experimentaba yo y él acompañaba cómo bien sabía. En general, los papás no llegan a ser conscientes del todo hasta que ese bebé llega.

Por eso mismo las pérdidas las hemos vivido de distinta manera.  Le ha dolido, claro que sí, lloró como nadie durante y después del parto. Fueron los momentos en los que yo me sentía más fuerte y en los que intenté protegerlo. Después llegó mi caída y el se convirtió en el pilar de la familia. Es curioso como, sin darnos cuenta, nos complementamos. Pero, al mismo tiempo, eso que nos complementa también nos separa.

Imagino que él, por su manera de ser, por sus vivencias, tiende a poner la mirada hacia adelante. Yo necesito tener más presentes a nuestras hijas, hablar de ellas y recordarlas. Siempre hemos respetado los sentimientos del otro, pero las formas de sentir nos han alejado.

No voy a negar que es difícil volver a encontrar el equilibrio en la pareja. Un hijo te cambia la vida, incluso cuando no llega. Las necesidades de una y otro no son las mismas.

Pero vamos haciendo camino. La comunicación está siendo básica. Aprender a pedir, aprender a escuchar. Volver a encontrarnos como pareja, como personas diferentes a las que éramos. Saberse amado/amada. Volver a enamorarse. Creer en un proyecto de familia que, aunque truncado, sigue ahí, con ilusión.

Es importante apuntar que estamos necesitando ayuda profesional para ello. Una mirada externa que nos ayuda a "traducirnos". Ha sido una muy buena decisión.

Otro regalo que nos están dejando nuestras hijas. 

diumenge, 9 de desembre de 2012

Madres que me ayudan a levantarme

No sé ni por dónde empezar porque la emoción me puede... 

Llevaba unos días un poco difíciles. Hay momentos en que todo se junta y vuelve la caída. Poco a poco estoy aprendiendo a dejar fluir los sentimientos, sean del tipo que sean. Permitirme sentir es lo único que se me ocurre hacer para estar mejor... Aunque eso no evite el dolor...

Van pasando los días, los meses, y me doy cuenta de cómo la vida continúa y parece que se olvida de recordar. Sí, supongo que así debe ser, no podemos anclarnos en el pasado, pero lo único que me queda para que mis hijas no se desvanezcan del todo es mantener vivo su recuerdo. Y me siento tan sola en esto...

Por suerte, tengo el rinconcito. Todas las mamás de SUA (Superando un aborto) entienden perfectamente lo que me pasa. Por desgracia han tenido que pasar también por situaciones similares.

Mi emoción viene de allí, de todas las madres que han dedicado un ratito a leerme, de aquellas que con tanto cariño me han respondido y, en especial a Kris, por acordarse de manera tan especial de mis hijas y regalarnos estas imágenes. Esto es lo que ella me contaba:

Hoy por la mañana hemos ido al monte, a ese lugar tan especial donde hacemos nuestros rituales para nuestro pequeño y he visto que alguien había puesto dos plantitas preciosas y me he acordado de ti.


El viernes cuando fui a comprar unos detallitos para el árbol de navidad, me gustaron unas velitas con forma de florecitas. En la tienda solo quedaban tres: dos de color rosa y uno de color azul, como mi niño Peru. También me acordé de ti.

Estos pequeños detalles hacen brillar el alma y me emocionan de tal manera... Júlia y Aina están presentes en personas que ni siquiera nos conocen pero, en cambio, saben de su importancia. No pararía de dar las gracias...

Nuestros hijos e hijas, con su partida, nos dotaron de una sensibilidad especial y de una nueva manera de apreciar las pequeñas cosas de la vida.

Kris eta Peru, ESKERRIK ASKO

Gracias a todas estas mujeres, madres, que después de la caída, me ayudan a levantarme.

divendres, 7 de desembre de 2012

Nou i quinze mesos

El temps no s'atura, torna a ser 7. Un dia trist, però també màgic.

Júlia, la meva nina gran, 15 mesos sense tu pero al mateix temps ets més aprop que mai...

Aina, vida meva, la meva nina preciosa, fa 9 mesos que vares partir..

Sempre em deman perquè triàreu el mateix dia... 

Com sempre, us vull donar les gràcies per convertir-me en mare. Encara que no ha estat com jo voldria, estic tan contenta d'haver compartit aquell temps amb vosaltres i de tot el que m'estau ensenyant...

Aparentment, serà un dia com sempre, però vosaltres i jo sabem que és el nostre dia especial. 

T'estim, Júlia. T'estim, Aina. 

Mil besadetes, confitets meus!