divendres, 29 de juny del 2012

Paseando en sueños

Cuando era pequeña mi padre me llevaba de la mano a pasear. Me enseñaba los números y los colores con las puertas de las casas, con los coches y sus matrículas. Yo no lo recuerdo muy bien, la verdad, pero es algo que me gusta que me cuente. Aunque por mi formación piense que no es realmente necesario que una niña pequeña aprenda este tipo de cosas, la situación me parece entrañable. Estoy segura de que me encantaba hacerlo, tanto o más que a él.

Mi padre ha soñado con mis hijas. Las llevaba también de la mano, paseando, enseñándoles números y colores. Cuenta lo bonito que fue soñar con ellas y lo bien que se sintió, incluso al despertarse. Me encanta saber que Júlia y Aina siguen con nosotros de alguna manera y no sólo en mí. Me gusta ver la cara de su abuelo cuando explica el sueño. Creo que no me cansaré de pedirle que me lo cuente una y otra vez.

Por otro lado envidio sanamente a mi padre por ello, por haber sido capaz de conectar con mis pequeñas de esa manera. Ojalá yo pueda vivirlo alguna noche...

dimecres, 27 de juny del 2012

Lletra a Dolors

Em costa imaginar-te absent per sempre.
Tants de records de tu se m'acumulen
que ni deixen espai a la tristesa
i et visc intensament sense tenir-te.
No vull parlar-te amb veu melangiosa,
la teva mort no em crema les entranyes,
ni m'angoixa, ni em lleva el goig de viure;
em dol saber que no podrem partir-nos
mai més el pa, ni fer-nos companyia;
però d'aquest dolor en trec la força
per escriure aquests mots i recordar-te.
Més tenaçment que mai, m'esforço a créixer
sabent que tu creixes amb mi: projectes,
il.lusions, desigs, prenen volada
per tu i amb tu, per molt distants que et siguin,
i amb tu i per tu somnio d'acomplir-los.
Te'm fas present en les petites coses
i és en elles que et penso i que t'evoco,
segur com mai que l'única esperança
de sobreviure és estimar amb prou força
per convertir tot el que fem en vida
i acréixer l'esperança i la bellesa.


Tu ja no hi ets i floriran les roses,
maduraran els blats i el vent tal volta
desvetllarà secretes melodies;
tu ja no hi ets i el temps ara em transcorre
entre el record de tu, que m'acompanyes,
i aquell esforç, que prou que coneixes,
de persistir quan res no ens és propici.
Des d'aquests mots molt tendrament et penso
mentre la tarda suaument declina.
Tots els colors proclamen vida nova
i jo la visc, i en tu se'm representa
sorprenentment vibrant i harmoniosa.
No tornaràs mai més, però perdures
en les coses i en mi de tal manera
que em costa imaginar-te absent per sempre.

                                                   Miquel Martí i Pol

Dudú



Dudú és aquest petit peluixet que m'acompanya cada dia. En Dudú va arribar el nadal passat de les mans de la tieta en un paquet preciós que deia "Bombonet". Era per a tu, Aina.

En Dudú em permet abraçarlo, fer-li besades d'esquimal amb el nas i carícies a l'orella. Em dóna la pau i el consol que necessit en els moments de més enyorança i em permet sentir-vos més aprop. D'alguna manera em fa feliç.

Cada dia aprenc a estimar més d'aquesta manera tan especial. Gràcies per ensenyar-me.  

dimarts, 26 de juny del 2012

Un día caminarem juntes

Petitones, una mamà de SUA ens ha fet aquest regalet. M'emociona tant veure'l! Segur que a vosaltres també us encantarà.

M'agrada pensar que, com diu aquí, "algún día caminaremos juntos bajo los rayos de un hermoso sol".




Mil gracias, Ceci!

dilluns, 25 de juny del 2012

Sé gentil conmigo

La mamá de tres preciosas angelitas me ha enseñado este acertado poema que me gustaría compartir. Por si alguien aún no ha entendido...

Por favor sé gentil conmigo,
porque estoy haciendo mi duelo.
El mar en el que nado es solitario
y las costas parecen estar lejanas.
Cuando intento enfrentar cada día
ondas de dolor empañan mi alma.

Acompáñame y comparte mis lágrimas,
sientate manteniendo silencio que me dé calor.
Respeta en qué tramo de mi viaje estoy,
y no en dónde tú supones que debería estar.

Necesito tu soporte y tu comprensión,
no hay nada bueno o malo para hacer el duelo,
yo tengo que encontrar mi propio camino.
Por favor: dime que vas a ser capaz de caminar a mi lado.

                                                                       Jill B.Englar

diumenge, 24 de juny del 2012

La vida después de...

Siempre he tenido muchos problemas con la muerte. Me costaba aceptarla como parte de la vida, especialmente porque para mi no existía un lugar, un "cielo", otra vida después de ésta. No sé en que creo ahora, pero lo siento diferente. 

El hecho de perder a mis hijas ha sido lo más cercano a mi propia muerte. Con ellas se fue una parte de mí. Al mantenerlas vivas desde el recuerdo, desde el amor, me está ayudando a aceptar la muerte y a descubrir que no únicamente existe aquello que podemos ver, escuchar, oler, degustar y tocar.

Me habían hablado del texto que sigue a continuación y lo he encontrado. Lamento no saber quién es el autor/a. Siento que dentro de mí existen los dos personajes de la historia. Ya no soy capaz de afirmar que no existe vida después de la muerte. Hay tanto que desconocemos...

En el vientre de una mujer embarazada estaban dos criaturas conversando cuando una le preguntó a la otra:

- ¿Crees en la vida después del nacimiento?

La respuesta fue inmediata:- Claro que sí. Algo tiene que haber después del nacimiento. Tal vez estemos aquí principalmente porque precisamos prepararnos para lo que seremos mas tarde....

- Bobadas, no hay vida después del nacimiento! ¿Cómo sería esa vida?

- Yo no sé exactamente, pero ciertamente habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y comamos con la boca.

- Eso es un absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? Es totalmente ridículo! El cordón umbilical es lo que nos alimenta. Yo solamente digo una cosa: la vida después del nacimiento es una hipótesis definitivamente excluida – el cordón umbilical es muy corto.

- En verdad, creo que ciertamente habrá algo. Tal vez sea apenas un poco diferente de lo que estamos habituados a tener aquí.

- Pero nadie vino de allá, nadie volvió después del nacimiento. El parto apenas encierra la vida. Vida que, a final de cuentas, es nada más que una angustia prolongada en esta absoluta oscuridad.

- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del nacimiento, pero, con certeza, veremos a mamá y ella cuidará de nosotros.

-¿Mamá? ¿Tú crees en la mamá? ¿Y dónde supuestamente ella estaría?

- ¿Dónde? En todo alrededor nuestro! En ella y a través de ella vivimos. Sin ella todo eso no existiría.

- Yo no creo! Yo nunca vi ninguna mamá, lo que comprueba que mamá no existe.

- Bueno, pero, a veces, cuando estamos en silencio, puedes oírla cantando, o sientes cómo ella acaricia nuestro mundo. ¿Sabes que? Pienso, entonces, que la vida real solo nos espera y que, ahora, apenas estamos preparándonos para ella...

dijous, 21 de juny del 2012

Un cuento para Salomé

Salomé es una preciosa niña que dejó el vientre de su mamá para instalarse para siempre en el corazón de sus padres. Si no podía estar en sus brazos, no había lugar mejor que el corazón. 

Desprende tanto amor que es imposible no quererla. No importa si no la has conocido. Hay miles de canciones, de poemas y de imágenes que hablan de ella. Sólo hace falta un requisito, saber mirar con el alma. Entonces la podrás descubrir.

Salomé vive en un lugar especial, un lugar mágico donde encontrar a todos los bebés de luz, los que se fueron demasiado pronto. Es un lugar precioso, soleado, lleno de flores, de agua, de arcoiris, de felicidad... En el que sólo se escuchan las canciones, los juegos y las risas de los niños y niñas que lo habitan. 

Cada día Salomé visita a sus papás en la tierra. Les susurra palabras bellas al oído, pero como sabe de la dificultad para escucharla, a veces lo hace en forma de canción o de poema. Por las noches les acompaña en los sueños, incluso consigue introducirse en ellos. Se mete debajo de las sábanas y les hace cosquillas en los pies. Les regala imágenes bellas y recuerdos. Aprovecha para jugar con Manny, que si puede verla, corren y saltan. Una le tira del rabo y el otro le da lametones. Y Salomé ríe a carcajadas.

Sus papás son muy habilidosos reconociendo esas señales de la pequeña. A veces sonríen, a veces lloran, pero ella es feliz porque ha logrado conectar con ellos, porque recibe todo su amor. Y entonces vuelve a ese lugar mágico para seguir jugando, cantando y riendo con sus amigos y amigas.

Allí viven también dos hermanas: Júlia y Aina. Las llaman las florecitas. Pese a la alegría del lugar están algo preocupadas. Bajan cada día a visitar a sus papás, pero no consiguen conectar con ellos. Saben del amor que les tienen, pero están muy tristes y no son capaces de ver ni escuchar. 

Salomé decide ayudarlas. Les habla de un rinconcito que comparten papás y mamás de los niños de luz, donde encontrar las canciones, los poemas, las imágenes, los recuerdos, los sueños... Allí sus padres aprenderán a ver y escuchar con el alma y, de esta manera, podrán conectar.

Las pequeñas lo intentan una y otra vez, hasta que un día su mamá encuentra el rincón. Desde entonces todo ha cambiado. Júlia y Aina son muy felices porque pueden estar con sus padres de muchas maneras diferentes. A veces los ven llorar, a veces los ven reír, pero siempre vuelven al lugar con el corazón lleno de amor.

Salomé, no contenta del todo, decide regalarles algo más. A través de su mamá les hace a los padres de las florecitas un regalo muy especial. Una imagen de sus niñas en ese lugar tan maravilloso.



Y este cuento no tiene fin, porque el amor no se acaba y aún falta el regalo más importante que las tres niñas quieren hacer a sus papás. Nadie sabe cuando llegará, ni de qué manera. Pero llegará. Sólo hace falta creer...